BONDADES DEL PASADO Y EXPECTATIVAS DEL FUTURO


 

 
Nuestro presente y futuro, son inevitablemente consecuencias de nuestro pasado, y permanecerán en la memoria pues son resultado de las actividades que desarrollamos en todos los aspectos de la sociedad y, por ende, hacen parte de la memoria individual de cada colombiano. 
Sin importar la corriente política a la cual pertenezcamos debemos reconocer que el Gobierno que está a punto de concluir, nos deja el proceso de paz como uno de los grandes hitos de la historia reciente de Colombia. Juan Manuel Santos, en compañía de su gabinete en pleno y de todos aquellos que de una u otra manera estuvimos comprometidos con su anhelo de paz, logró terminar con una guerra fratricida de más de 50 años y que dejó una larga estela de muerte, dolor y destrucción. El presidente, con una loable determinación, se jugó su prestigio político, anteponiendo los intereses supremos de la nación, la cual incluye, fundamentalmente, los intereses de los colombianos.
En los últimos 30 años, hubo 3 negociaciones fallidas con la exguerrilla de las Farc, además de ires y venires de emisarios y mensajes cifrados entre gobierno y la guerrilla, durante ese tiempo pasaron 6 presidentes de la república, todos con la misma intención de acabar el conflicto. Esta confrontación armada con la guerrilla más antigua y grande del continente nos dejó más de 260 mil compatriotas muertos, más de 7 millones de refugiados internos (3 veces más que en Siria) y más de 30 mil menores reclutados a la fuerza. Estos datos fueron entregados en los últimos días por el Centro Nacional de Memoria Histórica, como ejercicio de reconciliación y reflexión. Colombia merece por fin que los jóvenes tengan mayores expectativas de vida, así como también vivir en una sociedad donde primen las políticas públicas en valores, educación y derechos humanos, y no la represión, la reducción de libertades y la prevención de la violencia.
Han sido 8 años en los que hemos trabajado para decir ¡basta ya!; como sociedad paramos la guerra, se redujeron las muertes violentas a niveles nunca antes vistos; En el pasado fueron varias las generaciones que pasaron sin poder disfrutar de un solo día sin muertes, hoy son varios los meses que pueden pasar sin que se de una muerte a causa del conflicto. 
Hace algunos años pensábamos en cómo extender los servicios del Hospital Militar, hoy estamos pensando en qué hacer con él ya que no tiene pacientes. Todavía hay 80 mil desaparecidos que nos dejó la guerra, una dolorosa espera para padres, hijos, esposas, esposos, hermanos y amigos. Hoy para algunas de estas familias aparece una luz de esperanza con la Justicia Especial para la Paz y la obligatoriedad de la verdad, al menos frente a los hechos de los cuales los exguerrilleros de las Farc son responsables.
La tarea no ha sido fácil, y mucho menos, terminada. Inicia un nuevo gobierno, al cual decidimos acompañar por la afinidad que tenemos frente al respeto por las instituciones democráticas del país, entre ellas, la principal institución que representa el marco constitucional y la forma de gobierno democrático que tenemos: los partidos políticos. 
Ciframos todas nuestras expectativas en el presidente Iván Duque, con quien, además, tenemos cercanía ideológica, siendo un presidente con una historia y antecedentes en el liberalismo colombiano, siendo su padre Iván Duque Escobar una figura preponderante de nuestro partido y de nuestro Departamento. Defenderemos el legado de la paz, pero también acompañaremos al nuevo gobierno en todas aquellas propuestas que vayan encaminadas a mejorar todos los índices sociales, políticos y económicos, así como en las que vayan en la misma vía de los intereses de todos nuestros electores, como creemos que a bien lo propone el actual presidente electo de Colombia