LA RECIBÍ PÚBLICA Y LUCHO PORQUE CONTINÚE PÚBLICA



La educación superior en Colombia, no solo es un tema de suma sensibilidad, teniendo en cuenta las dificultades propias de nuestra población joven, sino además, de prioridad fundamental frente a la relación directa que tiene ésta con el desarrollo propio de la sociedad y del país. Hoy estamos abocados a enfrentar los diferentes obstáculos que se nos presentan en cuanto al presupuesto que se destina para la educación pública superior; han sido más de 50 años de conflicto los que cegaron a nuestra dirigencia frente a gran parte de las prioridades de la nación, pero en la actualidad tenemos expedito el camino al fortalecimiento de aquellas herramientas con las que contamos para garantizar bienestar y equidad al interior de nuestra sociedad, el desarrollo del proceso de posconflicto es una alternativa real para cambiar las expectativas de millones de colombianos que sueñan y aspiran a entrar en el aún privilegiado segmento de universitarios en Colombia.
 
Frente a esta situación y como partícipe activo de las decisiones que desde el congreso se toman, no solo con relación al presupuesto general del país, sino además, como testigo activo de los diferentes procesos de cambio de los últimos años, como el proceso de paz, la consolidación del posconflicto; pero también, la apuesta a la reivindicación de las libertades y derechos fundamentales de todos nuestros conciudadanos, me veo motivado para salir en defensa de la causa de la educación pública y la financiación de nuestras instituciones de educación superior, arteria fundamental de la construcción de nación y legitimación del Estado y la Constitución nacional. Yo mismo soy producto de la universalidad y libertad de la educación pública, como ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, tuve la fortuna de ser preparado para la planeación y construcción de obras civiles, también tuve la posibilidad de entender y encontrar que desde el pensamiento crítico de la universidad pública, se tiene la obligación de reivindicar la consolidación de una sociedad más justa.
 
Todos los esfuerzos del Estado y de cada gobierno de turno, deben ser siempre insuficientes cuando se trata del desarrollo de nuestra población y uno de los aspectos más importantes del bienestar social es el fomento y respeto por la educación pública, máxime cuando se trata de educación superior, pues entre mayor sea el número de conciudadanos educados, más alta será la garantía de tener un Estado justo, equitativo, pero sobre todo, crítico y libre. 
 
La democracia sienta sus bases y el fondo de su filosofía, en la formación y educación de los ciudadanos que la componen, que son miembros activos de la misma, con mayor razón, cuando son quienes tienen la potestad para la toma de decisiones. Es por ello que, la democracia se fortalece cuando son los hijos de la educación pública quienes participan de manera directa en la estructuración la sociedad. Desde el seno de mi hogar, siempre tuve la certeza que el camino para poder cumplir muchas de las metas antes trazadas, era la educación superior.
 
Quienes hacemos parte del privilegiado sector de ser egresados de las instituciones públicas del país, sabemos de sacrificios y luchas personales, pero también somos los grandes soñadores que con la satisfacción del trabajo duro, pudimos vislumbrar las bondades de dicha educación pública, la posibilidades de brindar alternativas positivas a la sociedad, para los nuestros, pero sobre todo, el compromiso irrenunciable de garantizar la educación superior pública para las futuras generaciones. Yo recibí la universidad pública, la entrego pública y lucharé por mantenerla pública.