EL REMEDIO AL TERRORISMO ES LA PAZ

Nuestra sociedad está acostumbrada a que los estadíis de paz son pro tempore, con tiempos limitados en los que lo intangible de este estado lo convierten en paisaje para el grueso de la opinión pública, desaprovechando las posibilidades de convertirlo realmente en un estilo de vida.
 
Lo ocurrido esta semana en la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander, tuvo un mayor impacto que el de años anteriores y es precisamente porque veníamos de un largo periodo en el cual no se presentaban esta clase de eventos. Pero este lamentable hecho, nos debe servir para varias cosas como sociedad, nación y Estado, el primero de ellos, es que los caminos de la reconciliación, al menos del respeto en campo político deben posibilitar parar las hostilidades en la práctica política, con el fin de reducir la polarización que se viene presentando actualmente. 
 
De igual forma, como nación, debemos hacer un mismo frente que rechace categóricamente el terrorismo y la violencia como mecanismos de presión o de consecución de cambios reales en el país. Pero sobre todo, en el Estado, en donde el gobierno de turno debe lograr convocar a todas las fuerzas vivas para que juntos logren erradicar todo conato de confrontación, desigualdad e inequidad, pero principalmente el de la corrupción. Es por ello que mi llamado hoy es a rodear al presidente Iván Duque Márquez, a su gobierno y a todas las fuerzas militares, de policía e instituciones del Estado para que puedan desarrollar y avanzar en las operaciones e investigaciones que permitan poner a buen recaudo de la justicia a los responsables de estos hechos terribles que enlutan a todo el pueblo colombiano.
 
Solidaridad con las víctimas del atentado del jueves y sus familias, pero especialmente con aquellos antioqueños que vieron truncados sus sueños de servir a la patria y a la sociedad desde una de las instituciones más queridas y respetadas del país.
Debemos tener serenidad a la hora de tomar decisiones, pero considero muy importante que todo el peso del Estado, como único administrador legítimo de las armas, se ponga en firme frente a quienes pretendan someternos al gobierno del miedo y el terror. Pero no debemos olvidar los importantes avances para en la disminución del conflicto, logrado tras las negociaciones con las guerrillas y los paramilitares. Tenemos una rica historia en diálogos que han permitido, en los últimos 20 años, avanzar positivamente hacía la consecución de la paz. 
 
Como representante de los antioqueños los invito a que el miedo no nos venza, que el terror no nos divida y que sea la unión la que nos permita hacerle frente a los enemigos de la paz en Colombia, juntos agotaremos todos los esfuerzos para asegurar a nuestros hijos una Colombia en paz.